El fútbol perjudica seriamente mi salud

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Hacienda tiene un agujero de 752 millones de euros, es la deuda de los equipos de fútbol españoles. Dinero que eminentemente se gasta y se derrocha temporada a temporada en el fichaje de nuevos futbolistas, que además ocupan posiciones que podrían ser disputadas por jóvenes canteranos, de entre 19 y 30 años, que son por otra parte el tremendo grueso de los 5 millones de parados en España.

Es curioso lo hipócritas que son también los argumentos xenófobos, la gente se queja de inmigrantes que recogen frutas o friegan suelos, que roban empleos a otras ciudadanos, poca gente se queja de Cristiano Ronaldo, de Kaká, Falcaó o Mascherano.

No son los extranjeros, son los equipos de fútbol los que nos roban.

La delirante actitud de los clubs y entidades de fútbol, su derroche y la permisividad del gobierno pasa sibilinamente por encima de nosotros y, sin embargo, algunas voces justifican el recorte a la sanidad por ejemplo sin criticar el conchabe del Gobierno con la estafa del fútbol.

En 2011 el equipo más endeudado de la liga, el Atlético de Madrid con un agujero al Fisco de 215 millones de euros fichó a Radamel Falcaó por 40 millones de euros procedente del Oporto y a Arda Turán del Galatasaray por 12 millones; y otros tantos. Fueron el fichaje más caro de la temporada y el sexto más caro respectivamente. El diario El País asegura que el club colchonero ingresó no obstante 85 millones de euros (45 de ellos por el Kun Agüero) y remuneró a su plantilla con 53 millones. Ahora la entidad rojiblanca reconoce un desfalco de 155 millones.

El Zaragoza, un club al borde del concurso de acreedores, hizo el décimo fichaje más caro del año gastó 8,9 millones de euros que no tenía. ¿Cómo es posible comprar sin dinero?

La lista de los 25 fichajes más caros de la historia del fútbol la encabezan y lideran los clubes españoles, los cinco primeros nombres de esta lista de excesos son: Cristiano Ronaldo (Portugal) que se convirtió en el cambio de camiseta más extraordinario de la historia del deporte por 94 millones de euros pasó del Man United al Real Madrid;  Zidane (Francia), por 73 millones del Juventus al Real Madrid;  Zlatan Ibrahimovic (Suecia) por 69 millones llegó del Inter al Barcelona;  Kaká (Brasil) por  65 millones se vistió la elástica del Real Madrid. Finalmente por 60 millones Figo pasó de azulgrana a merengue. Tres de estos cinco fichajes se realizaron en época reciente y de crisis.

A mi me da igual si mañana fichan a un cojo por 100 millones. Pero el problema es el siguiente: Los clubes de fútbol te deben dinero a ti y a mi. Y el gobierno nos lo hace pagar a ti y a mi.

La Hacienda española, el ministro de Educación y Deporte Wert y la patronal del fútbol han decidido poner 2020 como fecha máxima para que los clubes pongan al día sus cuentas.

La Comisión Europea está investigando si los clubes de fútbol españoles están recibiendo ayuda estatal mediante estos acuerdos para diferir el pago de impuestos.

Mientras el Gobierno español busca la palmadita en la espalda del eje europeo y del FMI después de cada monstruosa amputación de coberturas sociales, parece que se sonroja muy poco a ser señalado públicamente por la extravagancia de las cuentas del fútbol español y un posible trato de favor. Igual es que nos estamos perdiendo algo.

En otras ligas como la escocesa o la Premier, los clubes con deudas son castigados, sin dulcificaciones. El Glasgow Rangers, un histórico del fútbol, está en concurso de acreedores y ha sido multado con 10 puntos menos en la clasificación. Se ha visto obligado a bajar el sueldo a sus jugadores en un 73% y le reclaman las autoridades 75 millones de libras.

Amaya Iríbar y Ramón Muñoz que firman el artículo de El País ‘¡Campeones!’, también en deudas’ terminan su texto así de contundentes: “Las grandes estrellas que juegan en España son trabajadores multimillonarios de empresas casi todas en ruina. Juegan en la mejor Liga del mundo, pero también la más morosa. En ese campeonato, siempre cantan el alirón”.

Mientras, el gobierno nos señala a otros. A los migrantes sin papeles, a los pensionistas y a los jóvenes. Quizás, no te has dado cuenta, pero también van a por ti.

Mientras esto ocurre con los clubs de fútbol dentro de la completa legalidad y normalidad, el Ejecutivo de Mariano Rajoy mediante el decretazo RD 16/2012 de la reforma sanitaria deja sin atención médica primaria a un gran colectivo de varios de miles de personas bajo la más que dudosa estimación de ahorrar 500 millones de euros, personas que viven, trabajan, estudian, compran y consumen en el mercado de este estado y que pagan IVAs.

El Gobierno asegura que dejar a todos los migrantes sin papeles (ahora ya no basta con estar en el Padrón, además de esos papeles, será necesario cotizar; pero también para jóvenes de pasaporte español  de más de 26 años que no hayan accedido a un primer empleo) nos ayudará a salir de la crisis.  Cuando el riesgo de empujar a cada vez más gente a elegir entre comer o pagarse un tratamiento médico o simplemente empujarlos al margen del sistema sanitario es el trampolín a la miseria, a las bolsas de pobreza y al derrumbamiento de nuestra sociedad, a la exclusión, la delincuencia y la degradación de espacios y colectivos.

Según indicaba un reportaje publicado ayer en BBC Mundo por Paula Vilella además se corre el riesgo de colapsar el servicio de Urgencias, tiene graves consecuencias de salud pública en la extensión de enfermedades que se manifiestan con síntomas comunes como la tos y la fiebre, en el caso de la tuberculosis y que deben ser tratadas tempranamente –según indicaron desde Médicos del Mundo- y que en definitiva se sustenta sobre una gran falacia: que los extranjeros abusan de nuestro sistema de salud.

El gobierno trata de mezclar el uso cotidiano de la Sanidad por personas que residen y trabajan –a menudo, sí, de forma irregular- entre nosotros con el llamado ‘Turismo sanitario’, que habitualmente es usado por personas residentes en otros estados miembro de la UE, muchos turistas, que cuestan a las arcas públicas unos mil millones de euros a menudo irrecuperables. Pero la desprotección sanitaria también se encamina a aquellos que no coticen.

Lla mayoría de los migrantes que viven aquí son población joven y sana. Según un estudio de 2009 en una zona de Madrid con un 20% de población migrante se concluyó que los extranjeros que acuden al hospital consumen menos que los españoles. Otro estudio elaborado por Médicos del Mundo en Zaragoza se comprobó que “los inmigrantes adultos fueron 4,2 veces al médico por las 6,7 de los españoles”.

No sólo eso, las estimaciones del gobierno de ahorrar 500 millones carecen de fundamento y parecen más que dudosas. A priori y suponiendo que los migrantes gastasen y usasen lo mismo que un ciudadano español medio en Sanidad el ahorro de dejar sin tarjeta sanitaria a 150.000 personas será de 240 millones, en lugar de los 500 previstos.

En cualquier caso, la desprotección sanitaria de un espectro cada vez más amplio de personas con las que convivimos a diario y el copago de medicinas revocan el derecho universal a la Sanidad.

La imposición y obligación a los equipos de fútbol el pago de sus deudas sin duda precipitaría a una docena de clubs al averno de las categorías inferiores, la disolución de clubs, y demás “catástrofes” que a mi felizmente me gustaría asumir. Yo seguiré disfrutando del fútbol peguen zancadas titanes de Brasil o desgarbados muchachos de la Ultzama, en el caso de mi equipo rojillo. Pero quiero, exijo, que esas empresas cumplan con sus obligaciones ficales: vendan, jugadores, pierdan licencias, expropiénles los estadios, los beneficios por derechos televisivos… Pero eso no ocurrirá.

Pero parece que las instituciones socialistas o conservadoras no reculan ante las huelgas, ni ante la amenaza de empujar a miles de personas a la pobreza, pero sí ante la idea de hooligans cabreados. En 1995, Sevilla y Celta descendieron de categoría por motivos administrativos, pero ante la presión y las manifestaciones en las calles, fueron incorporados de nuevo a una Primera División que aquel año tuvo 22 equipos.

Hoy se aplazan los pagos hasta 2020 a esos clubs de fútbol, empresas estafadoras, mientras que las tarjetas sanitarias a los colectivos afectados por el decretazo finalizarán el 31 de agosto de este año. Sin prórrogas.

Avanza nuestro camino a la segunda división del mundo y nos zampamos el Bienestar en un estado en el que los gobiernos prefieren la desprotección sanitaria frente a la persecución de los defraudadores, que se premia a los ladrones millonarios y se castiga a los que rascan unos euros en sus recetas del médico y se les tacha de fraudulentos. Se nos disfraza de estafadores, quieren que nos criminalicemos, que nos señalemos entre nosotros, que asumamos la culpa y pensemos que efectivamente no hay dinero y que es todo porque vivimos por encima de nuestras posibilidades. Que aceptemos, que no hay ni para nosotros ni para esos otros.

Y la xenofobia es muy ciega, los futbolistas extranjeros o no, no son ladrones; los migrantes o jóvenes que nunca han accedido a un empleo están ‘robando’ de la Seguridad Social.

En cualquier caso, si quieren oír una historia de extranjeros que sí que roban, os dejo de propina esta historia, en la que una vez se dulcifica a los chorizos propios y se les excusa: «Dos españoles llevan 17 días en una cárcel china por robar un ordenador»

Se preguntaba hoy Zigor Aldama, corresponsal en China, qué ocurriría si fuesen un subsahariano o un sudamericano los que robaban un ordenador en una discoteca. Juzguen por su cuenta.

 

P.D.: Hay ya una campaña de Actuable para firmar contra el decretazo y el Apartheid Sanitario.

A los que no creen en la eficacia de firmar por una causa les invito a que lean este artículo sobre el bloguero iraní que salió de prisión gracias a las firmas en internet.

1 Comentario

  1. Muy interesante. El fútbol español también está en superioridad con las otras ligas europeas por la llamada «Ley Beckham», que se hizo para atraer a científicos, jajaja. (Creo que ahora ya no está vigente, pero menudo invento más interesante para poder fichar a los futbolistas más caros).

    Y sobre el turismo sanitario, en no pocas ocasiones los extranjeros tienen contratados seguros privados pero… ¿sabes cómo se paga una factura en la seguridad social? Si ni siquiera hay una habitación que ponga «Caja», ni tampoco se entrega una factura. Se acaba el tratamiento, te vas del hospital y ni siquiera sabes qué tienes que decirle a tu seguro. ¿No será culpa del sistema el no cobrar?

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