¡Qué necrológica tan exquisita!

Deja un comentario
Blog antiguo (2007-2014) / Periodismo

“Si el periodismo está muriendo, el funeral tendrá la mayor cantidad de asistentes de la historia”

Robert S. Boynton, periodista autor de un libro-manifiesto titulado El Nuevo Nuevo Periodismo.

Boynton es profesor en la Universidad de Nueva York, fue editor jefe y ha escrito para The New Yorker, The New York Times Magazine, The Atlantic Monthly, Lingua Franca, Los Angeles Times, Rolling Stone y un reguero de publicaciones de todo tipo. Boynton no es un académico, o al menos no un teórico, durante más de diez años trabajó como reportero freelance y eso se nota en sus reflexiones en este artículo que encontré hace una semana en la revista digital argentina El Puercoespín (y aquí su versión en inglés). Me pareció simplemente lo más sensato en mucho, muchísimo, tiempo sobre esta profesión. Desbarata con mamporrazos de sentido común a esos cansinos, quejicas y agoreros que se pasan todo el día hablando de la muerte del periodismo.

Lo recordé este fin de semana largo, puente de Todos Los Santos –aunque los freelance no tenemos fiestas ni puentes– en el que me he dado un atracón de buen periodismo, por lo que me cuesta creer que esto se esté muriendo.

Sin hacer apenas esfuerzo, sólo con la inercia de algunos de los periódicos que llegan a mi casa y los que leo en internet aunque tenga poco tiempo, he encontrado piezas magníficas. De verdad, casi sin esfuerzo.

Domingo, 30 de octubre de 2011:

El especial de El País sobre los 7.000 millones de habitantes en la Tierra. Un especial sencillo, claro y muy interesante. Con magníficos reportajes.

Xavier Aldekoa escribía este fin de semana en Diario de Noticias de nuevo –ya lo hizo en La Vanguardia- sobre Somalia, desde dentro. Y además hoy, miércoles, me he enterado que todas las crónicas que publicó en verano sobre el Cuerno de África, Viaje al corazón del hambre se han convertido en el primer eBook que edita La Vanguardia, gratis. Un nuevo formato para el periodismo largo y de calidad.

El Magazine llevaba este fin de semana a portada un amplio artículo de Joan Manuel Baliellas sobre los niños boxeadores de Tailandia: ‘Supervivientes a puñetazos’.

El fotógrafo Ricardo García-Villanova escribía a su vez ese día ‘Omar, once años y un fusil’, una emotiva crónica sobre su encuentro con ese chaval-soldado-recluta circunstancial en Misrata.

Ricardo acaba de presentar junto a Alberto Arce el documental que ambos han elaborado sobre la batalla de Misrata. Alberto llegó a Misrata como polizonte en un barco pesquero cuando el cerco gadafista asfixiaba a la ciudad. Ahora anda en Guatemala tecleando asuntos que mucha gente no quiere que salgan a luz en el país centroamericano. ‘Wendy, en Guatemala, el País de Nunca jamás’.

Hoy, miércoles 2 de noviembre, he conocido que Álvaro Ybarra-Zavala ha publicado un nuevo libro, Afghanistan, de momento sólo se pueden ver 21 páginas, pero tiene una pinta impresionante. Digo nuevo libro porque este fotorreportero de Getty publicó antes el durísimo Apocalipsis. Pero esta vez el libro afgano es autoeditado en la plataforma web Blurb y con lo que consiga con la venta dice él que financiará nuevos reportajes. Nuevos negocios, para el nuevo periodismo, ya ven. Desde luego, audaz e innovador.

Y hoy mismo, Armando Camino en Periodismo Humano se vuelve a acordar de las Villas Miseria de Buenos Aires. Y bueno, así podría seguir un buen rato.

El día que se muera el periodismo, vamos a organizar un funeral exquisito, porque cada día parece que esto se acaba y cada día veo y leo más y más piezas buenísimas. Será, dirán los agoreros, que son para amortajar mejor al cadáver.

Recomiendo, de verdad, leer el texto de Boynton entero. Pero para los más vaguetes, su texto ahonda en tres claves:

  1. El nuevo-nuevo periodismo será largo, caro y muy bueno, o corto, barato y eficiente.
  2. El modelo de negocio de los periodistas deberá sustentarse por diferentes fuentes, modelos y tipos de trabajos. Vamos, la idea simple y sensata de no tener los huevos en el mismo canasto. En tiempos de crisis, no sólo para el periodismo sino para cualquier negocio.

    Después de todo, una de las lecciones de la última década es que todos, en cierto sentido, nos recostamos en el costado financiero también. Algunos de mis colegas lo llaman “periodismo entrepreneur”, aunque yo lo veo simplemente como pensar como un periodista free-lance (lo fui durante una década). Durante esos días  de rebusque, aprendí una verdad que el costado de negocios del periodismo sólo está comenzando a aceptar ahora: ningún periodista, u organización periodística, puede sostenerse con un único modelo de negocios.

    Para sobrevivir, escribí críticas literarias y ensayos (por los que se paga una miseria), para avanzar en mi investigación y reflexión sobre artículos largos (por los que se paga más). Escribí para revistas de mujeres y de viajes (que pagan una fortuna), tanto por las oportunidades de escritura como por la oportunidad de viajar y encontrar nuevas historias. No era el más exitoso de los periodistas de mi generación, pero tampoco el menos exitoso. Me las arreglé para crearme una buena reputación y, más importante aún, para pasarlo bien.

    Mis andanzas por la casa del periodismo se vieron facilitadas por mi departamento pequeño, barato. Pero fueron posibles porque pagué por cada cuarto lo que valía. No esperaba vivir de críticas literarias y ensayos, y no aceptaba sólo los encargos que pagaban bien. Los combinaba tanto como podía, y creo que quienes quieran superar los desafíos económicos del periodismo deben intentarlo también».

  3. La verdad es que al menos desde mi experiencia como superviviente del periodismo y malvividor en este negocio he de decir que es completamente cierto. Mi trabajo como freelance –además de acarrerar enormes pérdidas como modelo de negocio– cuando funciona es porque alterno trabajos un poco más aburridos (pero mejor pagados) con trabajos comprometidos (en los que invierto mucho dinero, tiempo y salud; de los que casi nunca saco beneficio en términos económicos). Pero amigos, éste es el modelo que funciona. Hagan la prueba.

  4. Y por último: hay que desconfiar de cualquiera que trate de predecir el futuro del periodismo.

Por eso mismo, me gustaría que al menos, mientras escribímos una buena necrológica para el Periodismo, hablemos del presente. Y que completen de tanto en tanto y elaboren sus propias listas de buenos ejemplos de reporterismo, de cronistas, articulistas, que las hay, igual no todos los días, pero casi todos.

En fin, no encarguen todavía al enterrador, por favor, que algunos aún tenemos algo que decir.

P.D.: La foto que acompaña este texto, libre de derechos y tomada prestada de la New York Public Library: Entierro de un joven trabajador de 19 años de una granja de Georgia, en 1941.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.