Así empezó el desternillante #TintinHoy

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Blog antiguo (2007-2014) / Periodismo

Todavía me duelen las costillas de reírme con todo lo que sigo leyendo del hashtag (etiqueta) en Twitter #TintinHoy que ayer se propagó enfermizamente hasta colocarse como el principal tema del día. Una etiqueta que aglutinaba en 140 caracteres chisporrotazos de ingenio, ironía afilada y que disfrazaba al menos con mucho humor y mala leche la situación –especialmente laboral– de periodistas, colaboradores y empleados de los medios de comunicación. Pero al menos, el consuelo es que en vez de caer en la queja chusca, cada tuit tintinero era un golpe de humor.

Coincidió con el estreno de la película basada en las aventuras de Tintín, el reportero belga trotamundos que parió el lápiz de Hergé en 1929, pero lo que de verdad encendió este fenómeno “bola de nieve” en Twitter fue un tuit mañanero de Álvaro de Cozar (@AlvarodeCozar), redactor de El País, y el posterior debate que mantuvimos Samuel Negredo (@negredo), doctorando e investigador, Xavier Aldekoa (@xavieraldekoa), corresponsal en Sudáfrica, y yo mismo (@caravinagre).

Álvaro de Cozar, aún sin etiqueta #tintinhoy, decía a las dos de la tarde: “Venga, Tintín, hazte algo pa la web”.   Y le daba réplica yo con un: “Tintín, ya que estás en África envía una crónica, eso sí, gratis”. Empezábamos así un debate bastante ‘freak’ sobre si Tintín era corresponsal o freelance.

Para mí, la prueba irrefutable de que Tintín es freelance y pierde dinero: Durante 24 aventuras, sólo sabemos que vende dos reportajes. Sus crónicas por la URSS –En el país de los Soviets –, que fue su primera aventura; y en su viaje al Congo –donde le llegan a ofrecer hasta 10.000 dólares por sus textos, pero el pobre reportero ya los lleva comprometidos con una revista–. A partir de ahí en otras tres ocasiones se presenta como periodista, pero habitualmente para conseguir información para resolver misterios o entrevistar a gente, nunca dice para qué medio trabaja ni se acredita. También acompaña a expediciones científicas. Pero nunca más le vemos publicar. A menudo lee el periódico en trenes y coches. Sin duda una proporción de trabajo muy freelance: de veinticuatro temas, publica dos.

Y el segundo indicio: no le llega el dinero para cambiar el vestuario. Siempre lleva la misma ropa. Ergo, periodista autónomo: austero y con el bolsillo raído. Creo yo, con buena fe, que porque se paga él los viajes.

En semejantes patochadas  estábamos cuando propuse el #tintinhoy y Aldekoa prendió la mecha con un segundo ‘tuit’ con la etiqueta: “Manda cinco líneas para la web. También envías fotos, ¿no?”.

Continuábamos, sobre todo tratando de imaginar las aventuras de Tintín y su conversación con el editor de turno: “Lo del cetro del Ottokar está bien, pero no tienes algo de personajes? Algo más humano?”, “Tintín, has llegado ya a Syldavia? Te mando por correo los teletipos”, “Tintín, tu estuviste en el Tibet hace unos años, ¿no? ¿Por qué no reciclas una crónica, fotos y opinión sobre lo de esta semana?” y así unas cuantas más.

De ahí la pólvora de Twitter, en unas horas, hizo que estallase la bomba y diluviasen perlas, muchas espectaculares, otras crueles y algunas otras demasiado reales para ser verdad. Juanlu Sánchez (@juanlusanchez) ha hecho una pequeña selección.

Pero tras #Tintinhoy además de crítica mordaz (cientos que veían al del tupé rubio de becario, en ERE, en el paro, haciendo el cierre, copiando teletipos), había también desprestigio y descrédito: muchos tuiteros imaginaban al reportero belga hoy pirateando noticias, robando fotos, omitiendo fuentes, haciendo reportajes de viajes con Wikipedia…

Con ánimo de polemizar: no creo que el personaje de Hergé hoy fuese así.

Si admitimos que Tintín es un reportero freelance que invierte sus propios ahorros en viajar para traer crónicas de las que suele vender dos de veinticuatro y revisamos los tebeos veremos a un tipo terriblemente honesto, comprometido y que bajo su criterio y valores busca casi siempre el bien. Es especialmente meticuloso. De hecho, las historietas de Tintín son un alarde de precisión descriptiva. Hergé, su autor, solía hacer ilustraciones para la National Geographic, por tanto muchas de las viñetas son en sí mismas documentos casi enciclopédicos.

Tintín es un tipo muy muy curioso, descansa poco, es leído y sagaz. Muy perseverante. Y leal con sus compañeros de viaje. ¿Le han visto maldecir o hablar mal de alguien? Es comedido y astuto.

El cometido de Hergé, además de entretener, parece ser que era mostrarnos mundo. Si esto es así, partámonos un poco el pecho por defender al Tintín de hoy, que existe y que supongo que a pesar de las dificultades seguiría siendo un tipo cabezota que apuesta por el periodismo, aunque nadie dé un duro y no por eso deja de lado la calidad.

Hace tiempo que le vengo dando vueltas a este tema, creo que la calidad del periodismo además de por las condiciones laborales y de las empresas de los medios de comunicación (y les habla un trabajador autónomo, que no cotiza y malvende reportajes) decae porque descuidamos a veces nuestro propio material en detalles que sí dependen de nosotros, no somos rigurosos y no pulimos los textos con delicadeza.

Por eso creo que Tintín hoy aunque haya sido becario hasta los 26 años, no tenga nunca contrato, vive con sus padres entre viaje y viaje, le escamotean líneas a sus textos, le pisotean titulares o no le pagan sus colaboraciones, sigue siendo un gran reportero: honesto, tenaz y preciso. Porque esas tres cualidades no están reñidas con lo anterior. Ojo, pero tampoco es tonto. Ni colabora gratis, ni se juega el tipo en exceso, ni deja que le tomen el -poco- pelo. Lo justo es lo justo.

Supongo que conocerán ustedes a muchos Tintines. Yo esta semana he leído magníficas crónicas de periodistas freelance como:

‘Millones de vidas inexistentes’, espectacular reportaje de Zigor Aldama, desde China e India sobre personas sin identidad.
‘Huele feo’, crónicas de Ander Izagirre, desde el Cerro Rico de Potosí en su regreso dos años después del reportaje www.mineritos.org.
El blog ‘Salam, agur’, de Mikel Ayestarán, desde Libia y Oriente.
‘Ya es octubre’, de Xavier Aldekoa, desde el Cuerno de África.

Completen la lista con sus Tintines preferidos, hay decenas. Esos de ahí arriba son los que yo he leído esta semana -que además he estado bastante ajetreado tratando de rascar unos euros-. Me consta que todos ellos se pagan sus viajes en el 99% de los casos y a menudo elaboran historias sin saber si las venderán. Y son periodistas de primera línea.

Aldama se fue a China por primera vez con 19 años y saltándose las clases de la uni, Izagirre se enroló con 24 años en una expedición a las depresiones del planeta, agotando todos sus ahorros y cobrando dos mil pesetas la crónica. Por ejemplo.

Ah, por supuesto gracias a todos los miles de tuiteros que ayer hicieron de #tintinhoy algo magnífico para reírnos y ponernos un poco de bálsamo, del sano. Mucha gente se desahogó con creatividad.

Alguien dijo ayer en Twitter: “¡Estos periodistas están locos!”.

8 Comentarios

  1. Zigor Aldama dice

    ¡Muy bueno, Dani! Así me gusta. Con humor y sin tantos lamentos. Y gracias por la mención al reportaje.

  2. Pingback: Aventuras y desventuras de Tintín hoy | Blog de Jose Miguel Calatayud

  3. Me he reído, Dani, Yo tuve una época llorona, precisamente al regreso del primer viaje boliviano, pero ya. Es lo que decía el interesantísimo artículo que retuiteaste el otro día: que un periodista autónomo no puede vivir de un solo negocio (hay grandes excepciones, como la del tipo ese que ha comentado primero, pero el resto… diversificar o llorar). ¿Por qué no incluyes acá el enlace a ese artículo?

    Y gracias también por incluir las crónicas potosinas. «Tintín en el Cerro Rico» hubiera sido un álbum precioso. Me estoy imaginando la portada, y a Tintín perdido en las galerías, encontrándose de repente con el Tío, un mocoso boliviano que trabaja dentro de la mina y que ayuda a Tintín, me estoy imaginando las viñetas grandes con la plaza de la catedral y la Casa de la Moneda… ¿Te imaginas?

    ¿Te acuerdas del dibujante que hace un par de años hizo unas portadas gloriosas de Tintín por Donosti? El misterio de la isla Santa Clara, Tintín perdido en la Parte Vieja, El enigma de la barandilla de La Concha… Aquí hay diez:

    http://www.diariovasco.com/20091027/cultura/tintin-pasea-calles-sebastian-20091027.html

  4. Gracias Dani. Me ha encantado la entrada de tu blog. Te felicito por tu premio Teobaldos. Y a ver si nos conocemos un día, y nos echamos una caña por Pamplona. Un beso. Conchin.

  5. Pingback: Así empezó el desternillante #TintinHoy

  6. Pingback: Aprended de Tintín | Andalucía Cultura

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