Shusi Tourmalet con guarnición

Deja un comentario
Apuntes / Blog antiguo (2007-2014) / Periodismo

Ayer por la noche estaba en la plaza de la Nabarrería tomando una cerveza y hablando con la gente de mi cuadrilla sobre la cobertura informativa del catastrófico accidente aéreo de Barajas. Yo no he visto mucho la tele estos días (casi como de costumbre), pero el resto—que la había ojeado—estaba indignado con la cobertura excesivamente sensacionalista que se le estaba dando. Uno de ellos, Javi, médico en ciernes, no entendía que porqué se tenía que buscar el testimonio de los familiares. Según él no había nada que preguntarles, toda la información que se obtuviese de ellos iba a ser únicamente sensacionalista. Razón no le falta. También es cierto que estos días se han visto algunas buenas informaciones y otras muchas, por desgracia, lamentables.

Pues bien, al hilo de ésto llegué a la conclusión de que la información es como la comida. Todo el mundo sabe que hay que llevar una dieta equilibrada: hay que alimentarse bien para no contraer enfermedades, no tener colesterol, no coger sobrepeso y tener una forma física saludable.
La información que consumimos deberíamos tratarla con el mismo mimo, es complicado porque hay mucho “fast-food-informativo” y mucha franquicia (muchas veces encontramos la misma información en diferentes sitios); pero deberíamos ser los lectores/ciudadanos los primeros en preocuparnos en la calidad de nuestra dieta informativa y exigir más calidad. Al igual que cuando vamos al supermercado o a un restaurante queremos que nos den la calidad y frescor por el que pagamos, deberíamos tener la misma exigencia de gourmet al consumir información. Los primeros implicados en nuestra dieta informativa somos nosotros.

También les prometí a mis amigos suministrarles buenos alimentos informativos. Así que ahí va el menú de hoy, un poco exótico:
SHUSI del TOURMALET con GUARNICIÓN GEORGIANA
.

El menú de hoy se compone de tres colecciones de crónicas con las que he disfrutado mucho y merecen mucho la pena.

1) SHUSI: Por un lado, las crónicas “Anotaciones japonesas” en las que el periodista David Álvarez ha retratado su viaje por tierras niponas, hilando pequeñas anécdotas hasta coser unas crónicas excelentes. Dejan muy buen sabor de boca. También hay fotos.

2) TOURMALET: En la primera etapa del Tour de Francia por los Pirineos, allá por 1910, hubo dos gritos que consagraron la leyenda de las etapas de montaña. En la primera etapa en el Tourmalet (2.114 m) la organización dio la salida y gritó a los corredores una advertencia: “¡Cuidado con los osos!”. Octave Lapize, primer corredor en llegar a la cima, descabalgó de la bici en la cumbre, la tiró al suelo y buscó a uno de los responsables de la carrera. Le enganchó y le gritó a la cara: “¡Asesinos!”.

Éstas y otras crónicas añejas del Tour se pueden encontrar en el blog de Ander Izagirre. Son un placer. También hay algunas remezcladas con historias de la actualidad. Merece la pena conocer el dopaje a base de bacalao que se hacía Bixente Blanco, “el cojo”.

3) GUARNICIÓN:
Muchas veces en el periódico leemos noticias de las secciones de Internacional que son “más de lo mismo”, lo que ya hemos escuchado o visto en la tele. Pero hay un par de periódicos que se molestan en enviar a los lugares donde se revuelve el mundo a gente de su confianza para que nos de cuenta de primera mano de lo que ocurre.

Uno de éstos hombres es Mikel Ayestarán, que nos trae crónicas con rostro, historias de las guerras y las catástrofes (y de alegrías, de vez en cuando) pero con nombres y apellidos. Muchas son historias duras, en otras Mikel rebusca ese atisbo de esperanza que queda después de la desgracia. Ahora mismo Mikel Ayestarán está en Tiflis (Georgia).
Algunas de las crónicas que ha publicado en el Diario Vasco se pueden leer aquí.
Pero desde luego, merece más de una visita y lectura su blog “SALAM, AGUR con crónicas e historias.

Hace tres días Mikel escribía esto desde Georgia: “En un rato vuelvo a la zona ocupada. Las mismas historias cada día. Los mismos ancianos que no han podido o no han querido dejar sus casas. Veo a mi propia abuela en los ojos de cada anciana que me sale al paso para contarme su experiencia. Veo a mi abuela, una de las mujeres que más ha marcado mi vida, y se me parte el alma porque a nosotros no nos ha tocado vivir nada así, somos la generación del ‘dame pan y dime tonto’, que cantaban los gamberros de Tijuana in Blue en la Iruña de los noventa. Que se den un paseo por aquí los sesudos analistas antes de llenar las páginas de los periódicos con teorías macropolíticas”.

¡Que aproveche el menú de hoy!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.